DAN Medical Frequently Asked Questions

Back to Medical FAQ List
Bookmark and Share

Cómo enfrentar los síntomas

Se trata de una mujer experimentada de 43 años de edad con más de 150 buceos realizados a lo largo de toda su vida. Supuestamente, la mujer gozaba de buena salud y estaba razonablemente en forma, y negó la utilización regular de cualquier tipo de medicamentos.Los buceos se llevaron a cabo en el mar desde una embarcación privada; la mezcla respiratoria era aire y se realizó una parada de seguridad de tres minutos en cada buceo. La temperatura del agua era de unos 15°C (58°F) y se utilizó traje seco con guantes integrados. El primer buceo fue a una profundidad de unos 26 metros (86 pies) y tuvo una duración de 22 minutos. Después de un intervalo en superficie de una hora, se realizó un segundo buceo a unos 17 metros (57 pies) durante 40 minutos. A pesar de que estaba usando guantes secos, reporta haber sentido mucho frío en ambas manos, especialmente durante el segundo buceo. En la superficie, la mujer manifestó una reducción de la sensibilidad en ambas manos con una disminución de la fuerza de prensión. Tanto ella como sus compañeros atribuyeron los síntomas al frío y emprendieron el regreso a casa.La señora experimentó algunas dificultades al conducir debido a la disminución de la sensibilidad y la fuerza en sus manos. Como pensaba que sus síntomas eran el resultado de haber sentido frío, pasó más de una hora con las manos sumergidas en agua caliente, pero no observó ningún cambio en sus síntomas. Preocupada por la posibilidad de haber sufrido una enfermedad por descompresión (EDC), se comunicó con DAN®. Durante la conversación telefónica con el personal médico de DAN se interrogó sobre sus perfiles de buceo, la mezcla respiratoria que había utilizado y cualquier problema potencial que se podría haber producido en cualquiera de los buceos. A continuación, hablaron sobre los síntomas: el momento de su aparición, su naturaleza y su evolución. Durante la conversación, la mujer proporcionó dos datos importantes. En primer lugar, los sellos de las muñecas estaban bastante usados, lo que significaba que la probabilidad de que la circulación normal se hubiera visto obstruida parecía ser relativamente baja. Y en segundo lugar, la buzo tenía un historial de síntomas similares.La señora informó que tenía un historial de síndrome del túnel carpiano. Después de pensar bien, se dio cuenta de que sus síntomas actuales eran básicamente idénticos a los que ya había tenido en el pasado. Una vez que los síntomas del túnel carpiano se convirtieron en una explicación probable, el miembro del personal médico de DAN intentó determinar si alguna actividad durante el buceo podría haber agravado la condición. La buzo explicó que realizó los buceos para familiarizarse con el uso de una nueva caja estanca para su cámara digital en el entorno marino. Comentó que si bien contaba con una cantidad apropiada de lastre, notó que el peso no estaba adecuadamente distribuido y que el equipo fotográfico tendía a flotar con el lado de la lente hacia arriba, lo que la obligaba a corregir esta posición flexionando sus muñecas para colocar la cámara en su posición correcta. El miembro del personal médico de DAN la alentó a que se sometiera a un examen en el departamento de emergencias del hospital local ese mismo día.No existen pruebas ni métodos de diagnóstico por imágenes, tales como radiografías, tomografías computadas o resonancias magnéticas, que puedan diagnosticar EDC. El diagnóstico de esta enfermedad normalmente se obtiene mediante un proceso de eliminación. Esto puede ser más difícil cuando una condición preexistente presenta signos y síntomas similares a los de EDC. El diagnóstico está relacionado con tres factores principales: perfiles de buceo significativos, el tiempo entre la aparición de los síntomas y el buceo y la presencia de síntomas compatibles con EDC. Analicemos el caso con estos criterios en mente.

Los perfiles de buceo (unos 25 metros [85 pies] durante 22 minutos con aire; un intervalo en superficie de 60 minutos; unos 16 metros [55 pies] por 40 minutos con aire) no eran particularmente agresivos, pero tampoco es posible descartar una EDC con esta exposición. El momento real de la aparición de los síntomas no estaba del todo claro debido a que la buceadora ya sentía frío en las manos. No obstante, los síntomas aparecieron dentro de las 24 horas, período durante el que normalmente aparecen los síntomas de EDC. El 80% de todos los síntomas de EDC se manifiesta dentro de las primeras 12 horas después de un buceo.

En cuanto a la ubicación específica de sus síntomas, una manifestación exclusiva en ambas manos y ningún otro tipo de manifestación en ninguna otra parte del cuerpo sería excepcionalmente rara. Algunas personas pueden argumentar que una enfermedad musculoesquelética preexistente podría predisponer al paciente a un mayor riesgo de sufrir una EDC en el área afectada. Existen pruebas que indican que esto es una posibilidad, pero esa predisposición no es evidente según las estadísticas; los datos de los diferentes casos sobre EDC no respaldan la idea que afirma que las áreas del cuerpo que se hayan lesionado anteriormente son propensas a sufrir una EDC. DAN recomienda a los buzos someterse a una evaluación médica profesional con el objeto de garantizar la revisión de todos los demás signos y síntomas posibles.La paciente decidió esperar hasta la mañana siguiente para que un médico que estuviera familiarizado con su afección pudiera evaluarla. Los síntomas habían mejorado levemente durante la noche y aún estaban localizados en sus manos y tampoco se manifestaron nuevos síntomas. Un examen físico determinó que la disminución de la sensibilidad se originó en la base de las manos y se extendió hacia los dedos índice, mayor y anular de ambas manos. Los dedos meñiques no se vieron afectados, lo que corresponde con afección del nervio mediano.

Según esta presentación verificada y la manera en la que la paciente flexionó sus muñecas reiterada y forzadamente durante los buceos, el médico sugirió que los síntomas coincidían con un empeoramiento del síndrome del túnel carpiano preexistente. El médico habló con uno de los médicos asesores expertos en medicina del buceo de DAN. Después de revisar los perfiles, el momento de la aparición de los síntomas, su naturaleza y su evolución y, por último, los resultados objetivos del examen físico, ambos médicos llegaron a la conclusión de que la existencia de una EDC era poco probable, y que realizar un tratamiento en cámara hiperbárica no parecía ser necesario.

No hay nada que pueda reemplazar un examen físico directo. No se puede realizar un diagnóstico por vía telefónica ni sólo en base a los signos y síntomas que aparecen en una lista en particular. Ninguno de los signos y síntomas enumerados para la EDC son exclusivos de esta enfermedad; todos los factores deben considerarse en el contexto adecuado. Si bien uno de los objetivos esenciales en el manejo de la EDC es la instauración temprana del tratamiento en cámara hiperbárica, esto no debe reemplazar un examen médico exhaustivo. Demorar levemente el tratamiento hiperbárico en pro de un examen físico no tiene necesariamente un impacto negativo en el resultado del tratamiento hiperbárico, y de hecho, es de importancia vital a la hora de establecer posibles diagnósticos diferenciales.

Si un buzo desarrolla síntomas después de un buceo, se lo debe alentar a que se someta a una evaluación médica profesional y no dude en comunicarse con nosotros a través de la línea de emergencias de DAN (+1-919-684-9111).


© Alert Diver — 2do Trimestre 2013


Other Incident Insights FAQs