DAN Medical Frequently Asked Questions

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Raspaduras por corales

Estaba practicando snorkeling en Bonaire sobre un coral cuerno de alce (Acropora palmata) y me sumergí más profundo para ver mejor un coral de abanico (Gorgonia ventalina). Una embarcación de buceo pasó cerca y me empujó su oleada. Raspé mi rodilla contra un cuerno del coral. Me sorprendió que me picara. Lo froté, pero esto no ayudó. Cuando regresé al hotel, uno de los cocineros me dijo que lo frotara con ablandador de carne, pero no teníamos. Ya han pasado dos semanas y la piel de mi rodilla no muestra signos de recuperación. ¿Qué debo hacer?



Las raspaduras por corales son las lesiones más comunes ocasionadas por vida marina que sufren los buzos y personas que practican snorkel. La superficie del coral está cubierta de material vivo blando que fácilmente se desprende de la estructura rígida (abrasiva) que lo sostiene, y por lo tanto se deposita en la raspadura o corte. Esto alarga en gran medida el proceso de recuperación y genera inflamación y, ocasionalmente, produce infección. Los cortes y raspaduras por corales y percebes de borde filoso tienden a enconarse y tardan semanas o incluso meses en sanar.

El tratamiento


  • Refriegue el corte vigorosamente con agua y jabón, y luego enjuague la herida con abundante agua.

  • Enjuague la herida con una solución al 50% de agua oxigenada y agua. Enjuague nuevamente con agua.

  • Aplique una fina capa de bacitracina, mupirocina (Bactroban), o alguna pomada antiséptica similar y cubra la herida con gasa seca, estéril y no adhesiva. Si no se dispone de pomada o gasa, se puede dejar la herida abierta. En lo sucesivo, se debe limpiar y cambiar la gasa dos veces por día.


    Si la herida genera una costra purulenta se pueden realizar cambios de gasas “húmedas a secas” para eliminar la capa superior que no sana y así exponer el tejido sano que sí se cura. Esto se realiza colocando una gasa seca y estéril sobre la herida (sin ningún tipo de pomada debajo), embebiendo la gasa en una solución salina o antiséptica diluida (como ser povidona yodada al 1 – 5 % en agua desinfectada), permitiendo que se seque el líquido y luego arrancando el vendaje de la herida “brutalmente”. El tejido muerto y enfermo se adhiere a la gasa y de ese modo se lo quita. El tejido subyacente rosado (idealmente), con cierta hemorragia debería ser sano y con capacidad de curarse. Los apósitos se cambian una o dos veces por día. Los apósitos “húmedos a secos” se utilizan por algunos días, o hasta que ya no se adhieran. En ese momento, se debe volver al paso #3 antes mencionado.

  • Si la herida muestra algún signo de infección (enrojecimiento excesivo, pus, glándulas linfáticas hinchadas), un profesional de la salud calificado debe administrarle antibióticos a la persona accidentada (especialmente a las que tengan deficiencias en su sistema inmunológico), ya que existe la posibilidad de sufrir una infección por Vibrio. Las bacterias Vibrio se encuentran más comúnmente en el entorno marino que en tierra, y pueden causar rápidamente una enfermedad muy grave e incluso la muerte en los humanos con sistemas inmunológicos deprimidos (por ejemplo alguien enfermo de SIDA, diabetes o enfermedad hepática crónica). El envenenamiento por coral ocurre a través de abrasiones o cortes extensos o causados por una especie especialmente tóxica. Los síntomas incluyen heridas que no terminan de sanar o que secretan continuamente pus o fluido turbio, hinchazón alrededor del corte, glándulas linfáticas hinchadas, fiebre, escalofríos y fatiga. De presentarse estos síntomas, el accidentado debe ver a un médico, que puede decidir administrarle antibióticos o medicamentos corticosteroides.



Para obtener más información sobre lesiones ocasionadas por vida marina, vea el artículo completo “Traumatismo ocasionado por vida marina” por el Dr. en Medicina y Lic. en Ciencias Paul S. Auerbach en el número de Alert Diver de enero/ febrero de 1998.