DAN Medical Frequently Asked Questions

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Heridas punzantes por espinas de erizos de mar

Estaba persiguiendo una raya de gran tamaño cerca de Islas Cocos, quería fotografiarla, y no presté atención a mi flotabilidad. Me raspé contra una pared de piedra y repentinamente sentí un ardor intenso en el brazo y el codo. Tenía 15 espinas negras de erizo de mar clavadas en el antebrazo. Las espinas habían atravesado mi traje de buceo. Recordé haber escuchado que es bueno orinar sobre las picaduras de erizos de mar, y así lo hice, pero no fue de ayuda. La mayoría de los puntos negros que tenía sobre el brazo han desaparecido, pero aún puedo ver dos, y mi muñeca está comenzando a hincharse. ¿Qué debo hacer?

Algunos erizos de mar están recubiertos de espinas cargadas de veneno que pueden penetrar la piel con facilidad y romperse dentro de ella. Otros (que se encuentran en el Pacífico Sur) pueden poseer pequeños apéndices en forma de pinza con los que capturan a sus presas y les aplican veneno desde una bolsa dentro de cada pinza.

Las heridas punzantes o picaduras de los erizos de mar causan dolor, por lo general en las manos o los pies. Si una persona recibe muchas heridas simultáneamente, la reacción puede llegar a ser tan severa que puede causar un espasmo muscular extremo, dificultad para respirar, debilidad y colapso.

El tratamiento


  1. • Embeber le herida en agua lo más caliente que se soporte (43,3 a 45º C/ 110 a 113º F), nunca hirviendo. Generalmente esto alivia el dolor. Otros remedios que se pueden aplicar en el lugar del accidente, como ser vinagre u orina, no son tan efectivos a la hora de aliviar el dolor. De ser necesario, administre el medicamento adecuado para controlar el dolor.

  2. • Retire cuidadosamente todo rastro visible de espinas. No escarbe en la herida para intentar quitarlas, se corre el riesgo de aplastar las espinas y tornar más dificultosa su remoción. No aplaste las espinas intencionalmente. Las marcas púrpura o negras en la piel inmediatamente después de un encuentro con un erizo de mar no necesariamente indican la presencia de un fragmento de espina retenido. La decoloración probablemente sea un efecto de tintura de la superficie de la espina, por lo general de un erizo negro (de la especie Diadema). La tintura se absorberá dentro de las 24 o 48 horas, y la decoloración desaparecerá. Si después de transcurridas 48 o 72 horas aún se ven marcas negras, es probable que haya un fragmento de espina incrustado.

  3. • Si la picadura fue causada por una especie con órganos en forma de pinza, realice una inmersión en agua caliente, luego aplique crema de afeitar o pasta de jabón y luego afeite o rasure el área.

  4. • Acuda a un médico si las espinas incrustadas se encuentran en la mano o el pie, o cerca de una articulación. Puede que sea necesario removerlas quirúrgicamente, para reducir al mínimo la infección, inflamación y el daño a los nervios o vasos sanguíneos de importancia.

  5. • Si la herida muestra algún signo de infección (enrojecimiento excesivo, pus, glándulas linfáticas regionales hinchadas) o si una espina ha penetrado profundamente en una articulación, un profesional de la salud debe administrarle antibióticos a la persona accidentada (especialmente a las que tengan deficiencias en su sistema inmunológico), ya que existe la posibilidad de una infección por Vibrio (ver #4 en “Raspaduras por corales”).

  6. • Si una herida punzante por espina en la palma de la mano causa la hinchazón de uno o más dedos y no se presentan signos de infección (fiebre, enrojecimiento, glándulas linfáticas hinchadas en el codo o la axila), la persona accidentada deberá recibir un tratamiento con medicamentos antiinflamatorios no esteroides (por ejemplo ibuprofeno), o en los casos más severos, con prednisona oral, un medicamento corticosteroide durante siete a catorce días.



Para obtener más información sobre lesiones ocasionadas por vida marina, vea el artículo completo “Traumatismo ocasionado por vida marina” por el Dr. en Medicina y Lic. en Ciencias Paul S. Auerbach en el número de Alert Diver de enero/ febrero de 1998.