DAN Medical Frequently Asked Questions

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No olvide respirar normalmente

DAN explica por qué los buzos siempre deben recordar respirar normalmente cuando se encuentren bajo el agua. En las clases básicas en aguas abiertas, los buzos reciben instrucciones específicas de “nunca contener la respiración” por miedo a que sufran lesiones pulmonares debido a la expansión del aire comprimido durante el ascenso. Además, a los estudiantes se les dice que el momento más peligroso durante el ascenso es cuando se está cerca de la superficie.

¿A qué se debe esto? ¿Cuál es el verdadero mecanismo por el cual los pulmones se lesionan con la expansión del gas? ¿Es cierto que se puede producir una ruptura o un desgarro? Ya que los pulmones están rodeados por un saco lleno de fluido, ¿dónde se produce la expansión? ¿Hay espacios vacíos entre los pulmones, el saco y el resto del cuerpo? Por último, ¿por qué exactamente el último tramo del ascenso sería más peligroso, es decir, que cubrir la misma distancia vertical a mayor profundidad? ¿Acaso la presión ambiental no cambia de la misma forma entre los 60 y 30 pies que entre los 30 pies y la superficie?

Las lesiones por expansión pulmonar pueden ser las emergencias más dramáticas y que ponen en riesgo la vida en la práctica del buceo con aire comprimido. Por lo general son el resultado de la sobreexpansión pulmonar como consecuencia de la acumulación patológica de gas (enfermedad pulmonar) o cuando se contiene la respiración durante el ascenso. Es esencial entender correctamente la anatomía pulmonar para comprender cuáles son los riesgos asociados. Los bronquios principales se dividen en vías aéreas más pequeñas denominadas bronquiolos los cuales se ramifican y disminuyen en tamaño hasta formar los bronquiolos respiratorios, que terminan en los sacos alveolares.

Los alvéolos son la unidad funcional clave del sistema respiratorio donde se produce el intercambio de gases. Estos frágiles sacos aéreos están rodeados de una membrana delicada con un espesor de sólo una o dos capas de células y de un conjunto de capilares sanguíneos muy pequeños. Cuando inhalamos y exhalamos estando expuestos a presiones atmosféricas a nivel del mar, nuestros pulmones se encuentran en un estado de equilibrio.

Los cambios leves de presión ocurren cuando se modifica la altura, si bien la compensación de las presiones dentro y fuera de los pulmones cuando se respira constituye un suceso pasivo y que pasa inadvertido. Durante el descenso dentro del agua, todos los espacios del cuerpo que están llenos de aire tienden a contraerse a medida que la presión circundante aumenta; por ejemplo, el volumen de los pulmones de un buzo que contiene la respiración es cada vez menor a medida que desciende por la columna de agua. Debido a que los reguladores de buceo suministran gas a la presión ambiental a la que se encuentra el buzo, el ingreso de concentraciones más elevadas del gas a los pulmones impide la reducción del volumen. De otro modo, el volumen de los pulmones aumentará progresivamente hasta que se exceda el límite de elasticidad de los alvéolos y se produzca la lesión pulmonar.

Esto fuerza la entrada de gas en tres áreas:


  1. el espacio dentro de la cavidad torácica (espacio pleural), una condición conocida como neumotórax;
  2. los tejidos dentro del pulmón (espacio intersticial), desde donde puede desplazarse hasta el espacio alrededor del corazón, los tejidos del cuello y la laringe (enfisema mediastinal); o
  3. la sangre.


En esta última condición (embolismo arterial gaseoso, o EAG), las burbujas de gas pueden trasladarse desde los capilares pulmonares a través de las venas pulmonares hacia el lado izquierdo del corazón, y luego hacia las arterias carótidas o basilares (embolismo arterial gaseoso cerebral, EAGC). Si bien esta explicación parece razonable, no es completamente satisfactoria. Debido a que el tejido pulmonar es extremadamente dócil, se esperaría que el intersticio pulmonar y los vasos dentro de él estuvieran sujetos al mismo aumento de presión que los alvéolos. Por lo tanto, se podría esperar que los vasos colapsaran, impidiendo la entrada de gas.


Probablemente el gas ingresa a los vasos sanguíneos por los “extremos” del pulmón, por ejemplo, entre el pulmón y el mediastino, donde las diferencias de presión pueden causar un trastorno (desgarro), permitiendo la entrada de gas alveolar adicional. Es importante destacar que contener la respiración durante un ascenso desde una profundidad de tan sólo 1,2 metros de agua de mar (msw)/ 4 pies de agua de mar (fsw) puede ser suficiente para desgarrar los sacos alveolares, causando una ruptura pulmonar y una de estas tres enfermedades.

La Ley de Boyle establece la relación entre el volumen de una cantidad fija de gas y la presión externa. En esencia, el físico/ químico británico Robert Boyle descubrió que cuando la temperatura y la masa se mantienen constantes, el volumen de un gas es inversamente proporcional a la presión ejercida sobre dicho gas. Cuado la presión se duplica, el volumen se reduce a la mitad del volumen original. De modo contrario, cuando la presión se reduce a la mitad, el volumen se duplica. Para un buzo que se encuentra a 4,6 msw/ 15 fsw, la presión total que actúa sobre su cuerpo es de 1,5 atmósferas (una atmósfera en la superficie, más 0,5 atmósferas adicionales ejercidas por la columna de agua). Por lo tanto, un ascenso repentino hacia la superficie podría ocasionar una disminución del 30 por ciento en la presión, y suponiendo que la pared torácica fuera dócil, un aumento del 50 por ciento en el volumen. Esto puede causar una lesión pulmonar.

Los cambios reales del volumen pueden ser menores debido al efecto de la pared torácica circundante para brindar cierta rigidez y protección al pulmón. Sin embargo, si el mismo cambio vertical ocurriera desde una profundidad de 20 msw/ 66 fsw, las 0,5 atmósferas del cambio en la profundidad sólo ocasionarían una disminución del 16 por ciento en la presión y un aumento del 20 por ciento en el volumen pulmonar, y la probabilidad de sufrir una lesión pulmonar sería menor. La Ley de Boyle por lo tanto explica por qué los cambios abruptos de la profundidad mientras se está a escasa profundidad pueden ser mucho más peligrosos que los cambios equivalentes de la profundidad en aguas profundas.