DAN Medical Frequently Asked Questions

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El entrenamiento físico y la práctica de buceo

Por Joel DovenBarger, Vicepresidente, Servicios Médicos de DAN

Mi esposa y yo vamos a hacer un viaje de buceo. Ella también se está preparando para un evento de 25K y está siguiendo un programa de entrenamiento. Tiene un estado físico excelente, ha sido corredora por algunos años y realiza entrenamientos de fuerza periódicamente.

Nos interesa obtener información sobre la aparición de enfermedad por descompresión (EDC) cuando los buzos se involucran en actividades que representan un desafío físico. Mientras esté de vacaciones, mi esposa no quiere dejar de correr por completo. Para mantener su condición física le gustaría poder correr distancias más cortas y a mí me gustaría acompañarla. Los dos somos buzos avanzados y respetamos los límites de descompresión. ¿Es relativamente seguro realizar ese tipo de ejercicio durante las vacaciones?



Esta es una pregunta que surge generalmente porque muchos miembros de DAN también realizan otras actividades y ejercicios físicos. La respuesta más directa a esta pregunta es la siguiente: no existe información específica sobre los efectos de los esfuerzos excesivos, como por ejemplo correr distancias prolongadas (o cortas), cuando también se practica buceo con aire comprimido.

Sin embargo, hay varios estudios relevantes. En 1949, la marina llegó a la conclusión de que la incidencia de EDC aumentaba considerablemente si se realizaban dos horas de ejercicio después de una inmersión, en ese entonces mucho más estresantes que las que se realizan hoy en día. En la década del 70 y 80, según una investigación realizada en el Centro de Medicina Hiperbárica y Fisiología Ambiental (el laboratorio F.G. Hall) ubicado en Duke, varios buzos desarrollaron casos severos de EDC durante las inmersiones llevadas a cabo poco tiempo después de haber levantado mucho peso.

Información de NEDU

El Dr. Edward Thalmann, oficial experto en medicina del buceo retirado de la Marina de los Estados Unidos de América y actual Subdirector Médico de DAN, describe cómo manejó una situación similar mientras se desempeñaba en la Unidad Experimental de la Marina (NEDU). Estaba realizando pruebas de inmersiones con buzos de Navy Seals y de las Fuerzas Especiales del Ejército de acuerdo con las tablas de descompresión Estos buzos, conscientes de que debían mantenerse en la mejor condición física en todo momento, tenían un régimen de entrenamiento físico diario muy demandante. Se les informó que durante las pruebas de descompresión debían realizar ejercicio sólo para mantener la condición física.

También se les aconsejó que realizaran ejercicio al nivel que lo habían estado haciendo durante las dos semanas anteriores a las pruebas. También se les informó que durante las pruebas no debían aumentar el nivel de ejercicio o buscar mejorar sus marcas (es decir, aumentar el ejercicio de pecho o restar algunos segundos durante el ejercicio en el que corrían dos millas, etc.). Además, ningún ejercicio debía provocar un dolor que durara más de 30 minutos. Los ejercicios debían realizarse dos horas antes o después de cada inmersión

En uno de los estudios de descompresión de NEDU los buzos realizaban un ejercicio en el que debían correr tres millas durante intervalos en superficie de inmersiones sucesivas. Eso simulaba las misiones reales en las que nadadores de combate debían realizar ejercicio entre inmersiones sucesivas. Esos buzos experimentaron molestias, dolores y sensaciones en la piel normales aunque no se observó un aumento en los casos de enfermedad por descompresión. Los cambios asociados con los ejercicios en los que se debía correr no se diferenciaban tan fácilmente de los síntomas propios de EDC. Por lo tanto, realizar ejercicio al poco tiempo de haber completado una inmersión puede que no cause EDC, pero puede provocar síntomas que lleven a tratamientos innecesarios.

Factores fisiológicos

La absorción y eliminación de nitrógeno depende en gran medida de la temperatura y la circulación. El intercambio de gas funciona muy bien a una temperatura constante. Después de bucear, cuando los tejidos corporales se han cargado de nitrógeno, realizar actividades como correr, levantar pesas o un entrenamiento duro puede alterar el equilibrio gaseoso interno. Si tiene pensado realizar ejercicio después de un día de buceo, es aconsejable descansar después de cada inmersión. El descanso permite que disminuya el nivel de nitrógeno en los tejidos y reduce la posibilidad de que se generen burbujas en los mismos.

Siempre se debe iniciar una inmersión cuando se está bien descansado, cuando los músculos están relajados y no requieren más oxígeno o mayor flujo de sangre.

Realizar ejercicio antes de una inmersión puede ser la mejor opción. Se entra caliente al agua y se absorbe nitrógeno a un ritmo similar. Una vez en el agua, comenzamos a enfriarnos, se contraen los vasos sanguíneos y se absorbe menos nitrógeno. Esto significa que después de la inmersión aún estamos fríos y no liberamos nitrógeno como podría predecir un modelo matemático. Esto parece favorecer las inmersiones que se llevan a cabo después de realizar ejercicio. (Para obtener más información, ver “Información térmica: el Dr. Bennett explora las relaciones existentes entre el frío, el ejercicio y los riesgos de sufrir EDC” en el número de enero/ febrero de 1997 de Alert Diver).

En la década del 90, el Dr. en Ciencias Mike Powell llevó a cabo un estudio sobre la altitud que demostró que si después de una serie de sentadillas profundas se esperan dos horas para realizar alguna actividad en la que la altitud sea mayor, el número de burbujas Doppler que se producen a grandes altitudes disminuye al nivel normal.

En el análisis final no se incluye una respuesta definitiva sobre las inmersiones que se llevan a cabo después de realizar ejercicio. Se considera que después de realizar ejercicio es prudente esperar por lo menos dos horas antes de practicar buceo. Una sugerencia más conservadora sería esperar cuatro horas para permitir que el cuerpo se enfríe y descanse antes de exponerse al nitrógeno.

Hemos documentado casos de enfermedad disbárica en buzos que realizan ejercicio, actividades extenuantes o entrenan inmediatamente después de realizar una inmersión. También recuerde hidratarse después del ejercicio. Aunque la deshidratación no provoca enfermedad disbárica, la pérdida excesiva de fluidos contribuye si se presenta algún problema, por lo tanto, debe asegurarse de tomar bastante agua los días que practica buceo y realiza ejercicio.