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El Asma y la práctica de Buceo Recreativo

Mi hija padece asma, pero su condición está controlada con medicamentos. ¿Puede aprender a bucear sin problemas?



En general, el asma es un trastorno respiratorio en el que existe una tendencia a la broncoconstricción (a que el músculo que rodea los bronquios, o tubos respiratorios, se contraiga demasiado) lo que provoca estrechamiento de las vías aéreas intrapulmonares. Como resultado se genera una mayor resistencia a la ventilación, lo que se manifiesta por medio de un sonido sibilante, una sensación de "opresión" torácica, y/o ciertos grados de tos o dificultad para respirar. En las personas asmáticas, la bronoconstricción puede presentarse por la exposición a alergenos, a gases tóxicos, al aire frío, al ejercicios o infecciones respiratorias banales como por ejemplo un resfrío común. Las personas que padecen asma pueden experimentar un episodio de broncoconstricción a causa de más de uno de los factores mencionados anteriormente, pero muchas de las personas asmáticas experimentarán un aumento considerable de la resistencia al respirar ante la exposición a uno o varios de ellos. El aumento en la resistencia al respirar causado por el estrechamiento bronquial puede verse agravado por el edema y la acumulación de mucosa dentro de la luz de las vías aéreas.

El buceo, que es una actividad generalmente practicada en lugares aislados y lejos de centros médicos competentes. Existen serios riesgos potenciales hacen que bucear pueda ser una elección poco prudente para un asmático. Existen dos problemas principales:


  • Durante una inmersión, el buzo experimenta una disminución en la capacidad respiratoria debido a los efectos de la inmersión y un aumento de la resistencia al respirar por la mayor densidad del gas en la profundidad. A 10 metros de profundidad (33 pies), la capacidad respiratoria máxima de un buzo deportivo normal es solo el 70 por ciento del valor que tendría en superficie. A 30 metros de profundidad (100 pies), la reducción es de aproximadamente un 50 por ciento. Por ejemplo, si la capacidad respiratoria de un buzo ya está reducida por asma puede que su reserva no sea suficiente para satisfacer el aumento requerido por el ejercicio.

  • Tanto el estrechamiento bronquial como la producción excesiva de mucosidad y el edema de la capa mucosa pueden impedir la exhalación de aire durante el ascenso, y puede predisponer al buzo a padecer un barotrauma pulmonar, lo que a su vez puede ocasionar un neumotórax, un neumomediastino y/o un temido embolismo arterial gaseoso.


Por estas razones, los médicos especializados en medicina del buceo tradicionalmente han recomendado que las personas que padecen asma nunca practiquen buceo. Sin embargo, un consenso de expertos propuso lineamientos menos estrictos durante un taller auspiciado por la UHMS (Undersea and Hyperbaric Medical Society -Sociedad Americana de Medicina Hiperbárica y Actividades Subacuáticas) en 1995. Básicamente, el panel del taller de la UHMS llegó a la conclusión de que probablemente el riesgo de bucear es aceptable si el buzo que padece algún tipo de “historial” de asma demuestra una función pulmonar normal en reposo (FVC, flujo espiratorio medio, FEV1s, FEF 25-75) y también después de realizar ejercicio intenso. También se llegó a la conclusión de que el nivel de competencia al realizar un examen médico de la aptitud para bucear aumenta si el médico tiene conocimiento o experiencia en el entorno de buceo y sus peligros asociados.
Es importante resaltar que la gravedad del asma puede tener altibajos. Los síntomas pueden empeorar por 4-6 semanas después de un resfriado común o durante ciertas estaciones del año (por ejemplo como respuesta a los altos niveles de polen en el aire). Por lo tanto, aún si el caso de una persona que padece asma concuerda con los criterios enumerados anteriormente, no se recomienda la práctica del buceo a menos que el buzo esté libre de síntomas respiratorios antes de cada inmersión.
Referencias:


Elliot, D. H. (1996) Are Asthmatics Fit To Dive? (¿Pueden bucear los asmáticos?) Undersea and Hyperbaric Medical Society – Scientific Annual Meeting, 21 de junio de 1995.