DAN Medical Frequently Asked Questions

Back to Medical FAQ List
Bookmark and Share

Hipertensión Arterial (HTA)

Mi médico me informó que sufro de hipertensión arterial. ¿Esto significa que no debo seguir buceando?



La Hipertensión Arterial, o presión sanguínea alta, es una de las condiciones médicas más comunes que se observan entre los buzos; esto, francamente, no es una sorpresa, ya que es una condición médica común entre la población en general. Los estrictos criterios existentes en relación con la hipertensión pueden variar dependiendo de cuál sea la referencia que se mencione, pero la presión sanguínea que por lo general se acepta como normal es una presión sistólica -o máxima- que se encuentre por debajo de los 140 mmHg (milímetros de mercurio) y una presión diastólica -o mínima- menor a 90 mmHg dependiendo de la edad (su médico mencionará la sistólica en primer lugar y la diastólica en segundo lugar, por ejemplo, “120 / 80”; o también podrá simplemente referirse a ellas como "12 / 8"). Se debe llevar a cabo una evaluación médica exhaustiva en busca de una causa para la hipertensión que pueda tratarse; sin embargo, en muchos casos no se encontrará ninguna.

Básicamente, un individuo con hipertensión arterial enfrenta dos tipos de complicaciones diferentes: las complicaciones a corto plazo y las complicaciones a largo plazo.

Las complicaciones a corto plazo por lo general se deben a la presión sanguínea extremadamente alta; la más importante es el riesgo de que se produzca un derrame cerebral como consecuencia de la ruptura de vasos sanguíneos en el cerebro (conocido como Accidente Cerebrovascular, o Accidente Vascular Cerebral -AVC-). Los efectos que pueden resultar perjudiciales a largo plazo son más comunes: incluyen enfermedad coronaria, enfermedad renal, insuficiencia cardiaca congestiva, problemas visuales y enfermedad cerebrovascular.

La aptitud física y el buceo

Mientras la presión sanguínea del individuo se encuentre controlada, el principal motivo de preocupación serán los efectos secundarios o colaterales de los medicamentos y la evidencia de daños en los órganos. Los buzos que han demostrado tener un control adecuado de la presión sanguínea sin sufrir una disminución importante en el desempeño dentro del agua como consecuencia de los efectos secundarios de los medicamentos, deberían poder disfrutar de un buceo seguro.

Un informe reciente de una publicación sobre medicina del buceo hacía referencia a varios episodios de edema pulmonar agudo (es decir, congestión de los pulmones por la presencia de líquido) en individuos con hipertensión no controlada ocurridos mientras buceaban. Es necesario realizar exámenes físicos regulares y controles adecuados para detectar la presencia de las consecuencias a largo plazo de la hipertensión, como por ejemplo la enfermedad coronaria.

Medicamentos que se utilizan en el tratamiento

La hipertensión leve puede controlarse con dieta y ejercicio; sin embargo, a menudo es necesario utilizar medicamentos. Se utilizan muchas clases de medicamentos para tratar la hipertensión, que pueden tener distintos efectos secundarios. Algunos individuos deben cambiar de medicamento después de que dicho medicamento aparenta ser o se vuelve ineficaz. Algunos podrían necesitar más de un medicamento al mismo tiempo para controlar la presión sanguínea.

Las clases de medicamentos conocidos como betabloqueantes a menudo causan una disminución de la tolerancia máxima al ejercicio y también pueden afectar las vías aéreas. Normalmente, esto no representa un problema para los buzos. Los inhibidores de la ECA (enzima convertidora de angiotensina) son la clase de medicamentos que se prefiere para tratar a los buzos hipertensos; la presencia de una tos persistente es un efecto secundario posible.

Los bloqueantes cálcicos son otra opción posible, pero pueden provocar efectos secundarios importantes como mareos al ponerse de pie después de haber estado sentado o tendido en la posición decúbito supino o dorsal (de espaldas). Con frecuencia, también se utilizan diuréticos para tratar la hipertensión. En dichos casos se debe prestar especial atención al estado de los electrolitos y la hidratación. Muchos medicamentos antihipertensivos son compatibles con el buceo siempre que los efectos secundarios sufridos por el buzo sean mínimos y su desempeño dentro del agua no se vea comprometido considerablemente. Se debe controlar a todos aquellos buzos que siempre hayan tenido presión sanguínea alta para detectar si se producen efectos secundarios en el corazón y los riñones.

Para obtener más información sobre las condiciones cardiovasculares, consulte el artículo completo del Dr. James L. Caruso sobre La aptitud cardiovascular y el buceo, en el número de Alert Diver de julio/ agosto de 1999.