DAN Medical Frequently Asked Questions

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Cómo enfrentar las corrientes descendentes

El personal médico de DAN responde a sus preguntas sobre medicina del buceo.P: En los últimos tiempos, he visto muchos informes sobre corrientes descendentes en diversos foros en Internet acompañados de debates acerca de cuál es el mejor método para escapar de ellas. ¿Tiene alguno de los expertos de DAN una opinión o un consejo al respecto?

R: Como probablemente sabrán, no existe ningún organismo formal de investigación que aborde esta pregunta específica. La respuesta apropiada y el grado de energía necesario para salir de la corriente se verán influenciados por la profundidad, la fuerza y el volumen de la corriente descendente, la distancia desde la línea de contracorriente (el borde de la corriente), la topografía, la visibilidad, el riesgo de enredarse o quedar atrapado, el tamaño del equipo de buceo utilizado, la fuerza, la potencia, el control de flotabilidad, la habilidad, el estado (o la obligación) de descompresión del buzo y posiblemente otros tantos factores más. Lo que parece una pregunta simple, rápidamente se convierte en algo que resulta poco viable estudiar de manera segura, controlada y que aún tenga significado.

Incluso sin una cuantificación del esfuerzo real necesario, la pregunta puede abordarse conceptualmente. La prioridad es mantener el control, especialmente el control vertical, para evitar problemas graves de flotabilidad o en los espacios de gas, lo que podría empeorar la situación. Lograr una flotabilidad negativa, abrazar el arrecife y trepar roca por roca podría ser factible si la fuerza y el tamaño del flujo de la corriente lo requiriera y la topografía lo permitiera. La ventaja de este enfoque es el control. Cuando el buzo mantiene el control, es poco probable que sufra cambios graves en la flotabilidad o de gas en espacios sensibles (principalmente los oídos medios y los pulmones).

Nuevamente, dependiendo de las condiciones, nadar de forma perpendicular al flujo podría resultar eficaz. Una ventaja de esto puede ser un grado razonable de control, con muy poca necesidad de realizar cambios rápidos en el estado de flotabilidad o un mínimo riesgo para los espacios de gas sensibles. Optar por aumentar la flotabilidad probablemente representa el mayor riesgo de todos. Si bien puede ser necesario en algunas situaciones extremas, también podría dar lugar a una sobrecorrección y a los riesgos subsiguientes de un ascenso descontrolado, y esto último podría provocar un riesgo aún mayor de sufrir un barotrauma y una enfermedad disbárica.

Mi recomendación fundamental es que los buzos piensen con anticipación y estén preparados con una variedad de respuestas que puedan elegir y, cuando corresponda, entre las que puedan alternar. La progresión de la clasificación de respuestas sería la siguiente: una corriente descendente leve podría ignorarse; una con un poco más de fuerza requeriría nadar en sentido horizontal para salir de la zona afectada (con muy poco aire o sin agregar aire al chaleco compensador de flotabilidad; una con aún más fuerza o una zona de corriente descendente incómodamente grande obligaría al buzo a agarrarse de la pared para estabilizarse y, tal vez, trepar para salir de ella. Cuando el buzo esté agarrado de la pared, puede agregar una pequeña cantidad de gas al BCD, pero no como el elemento principal de la solución. Agregar demasiada flotabilidad positiva podría crear una situación más peligrosa que el peligro inicial. El buzo podría ser lanzado contra la pared, podría precipitarse un ascenso desmedido o se podría convertir lo que de otro modo sería un caso leve de atrapamiento en una situación sumamente problemática.

El ejercicio mental es una forma importante de mejorar las habilidades y la capacidad de respuesta. Un aspecto crucial de este esfuerzo es recordar que cada acontecimiento tiene sus propias idiosincrasias. Contar con múltiples opciones y las habilidades físicas y la calma que se necesitan para emplearlas de manera meditada y progresiva ofrecerá la mejor protección.

— Neal W. Pollock, Ph.D.

P: En una excursión reciente con mi club de buceo, pasamos un tiempo arrodillados en la arena mientras practicábamos nuestras habilidades. Ahora mi rodilla está irritada y cubierta de pápulas rojas. ¿Qué es lo que sucedió?

R: Lo más probable es que este patrón en particular de pápulas rojas se deba al contacto con hidroides. Estos organismos, que pueden tener un aspecto similar al de plantas, algas marinas o grupos de plumas, en realidad son invertebrados del phylum Cnidaria. Al igual que sus parientes, los corales de fuego y las aguas vivas, estos animales tienen diminutas células urticantes conocidas como nematocistos. Los hidroides son carnívoros y usan sus nematocistos para atrapar plancton y camarones que pasan junto a ellos. Los nematocistos urticantes también pueden penetrar la piel de buzos desprevenidos, lo que resultará en la aparición de pápulas y ronchas rojizas confluentes que provocan quemazón y picazón.

Para tratar estas lesiones, enjuague la piel de inmediato con agua de mar. Intente no refregar el área, ya que esto podría inducir aún más la descarga de nematocistos (es más fácil decirlo que hacerlo). Nunca utilice agua dulce ya que de hecho esto puede detonar aquellos nematocistos presentes en la superficie de la piel que no se habían descargado. Una vez que el área haya sido bien irrigada con agua de mar o solución salina, aplique vinagre blanco común (ácido acético al 4 a 6 por ciento) para ayudar a estabilizar los nematocistos restantes. El dolor puede tratarse con la aplicación local de calor o agua caliente.

Una vez que se haya realizado la inactivación y el arrastre de los nematocistos remanentes y el área esté limpia, normalmente se utilizan esteroides de uso tópico como la hidrocortisona y antihistamínicos como el Benadryl (difenhidramina) para reducir la irritación y la picazón de la piel a nivel local. Si la reacción es grave o persistente o se produce una reacción alérgica, solicite atención médica de inmediato. Puede reducir el riesgo de entrar en contacto con estos organismos con un buen control de la flotabilidad y una eficaz protección a la exposición, como por ejemplo mediante el uso de trajes húmedos o ropa de buceo.

— Lana Sorrell, EMT, DMT, y Nicholas Bird, M.D., MMM

P: Al final de un buceo reciente, mi inflador se atascó mientras agregaba aire a mi chaleco compensador de flotabilidad. Realicé un ascenso rápido sin control desde unos 15 metros (50 pies) de profundidad hasta la superficie. Mi computadora muestra que mi tiempo de fondo total fue de siete minutos. Esto fue hace aproximadamente cinco horas. Creo que no contuve la respiración en ningún momento, y ahora me siento bien, pero me preocupa el incidente y quisiera saber si hay algo que debería hacer.
R: Realizar un ascenso no controlado no necesariamente significa que se ha sufrido una lesión. Su perfil de buceo no necesariamente se relaciona con una carga de gas inerte considerable, lo que significa que tiene muy pocos motivos para preocuparse por padecer una enfermedad por descompresión. La mayor preocupación respecto a los ascensos no controlados es la posibilidad de que se produzca un barotrauma pulmonar (lesión por sobreexpansión pulmonar), lo que podría provocar un embolismo arterial gaseoso (EAG). El barotrauma pulmonar se relaciona con mayor frecuencia con un buzo que contiene la respiración durante el ascenso, y el mayor riesgo tiene lugar en aguas poco profundas. Los signos y síntomas de EAG usualmente se manifiestan en la superficie o cerca de ella ya sea durante el ascenso o dentro de los pocos minutos posteriores a la salida a la superficie, pero nunca aparecen horas más tarde.

Las personas que experimentan un ascenso no controlado deben permanecer fuera del agua por varias horas para asegurarse de que no aparezcan síntomas. Si bien desconocemos si hubo un límite de seguridad absoluto, el tiempo que usted indicó que pasó en la superficie (cinco horas) sin tener ninguna manifestación de síntomas es un factor muy tranquilizador, y en estos casos probablemente no sea necesario someterse a una evaluación médica exhaustiva. Por el contrario, si desarrolla síntomas neurológicos o respiratorios, solicite atención médica de inmediato en un centro de emergencia local.

— Marty McCafferty, EMT-P, DMT

P: Por lo general, al bucear utilizo Nitrox con una mezcla que varía de acuerdo con las profundidades planificadas. También uso un pequeño cilindro tipo "pony" como fuente alterna de gas para emergencias. Mi compañero sugirió que tener aire comprimido en mi pony en lugar de Nitrox podría ponerme en riesgo de sufrir una enfermedad por descompresión. ¿Es eso cierto?

R: El riesgo teórico de tener aire en la fuente alterna de gas es que respirar una mezcla con una fracción mayor de nitrógeno aumentaría la absorción de gas inerte y finalmente incrementaría el estrés descompresivo. No obstante, la necesidad de respirar de la fuente alterna de gas obliga al buzo a abortar el buceo y ascender a la superficie de inmediato, por lo que el tiempo durante el que se respiraría este gas es, en teoría, muy corto. Además, la presión parcial del gas respirado y la diferencia que existe entre los gases se hace cada vez menos significativa conforme la profundidad se reduce. Si bien la opción ideal sería tener Nitrox en ambos sistemas, el aumento práctico del riesgo por tener AIRE en el sistema de emergencia en lugar de Nitrox es un factor mínimo ampliamente superado por los posibles beneficios que ofrece contar con un suministro de gas emergencia disponible de inmediato.

— Neal W. Pollock, Ph.D.

P: He leído en Internet que el coral puede seguir creciendo debajo de mi piel. ¿Es eso cierto?

R: No, el coral no puede vivir y crecer en el cuerpo humano. Los corales son animales marinos y no tienen la capacidad de crecer fuera de su entorno natural. Algunas bacterias, parásitos y otros organismos extraños han evolucionado para poder vivir y reproducirse dentro de los tejidos humanos, pero este no es el caso de los corales.

Si bien los seres humanos y los corales son ambos miembros del reino Animalia, sus tejidos y sistemas corporales son histológicamente incompatibles. La histocompatibilidad es la propiedad entre dos organismos de tener los mismos alelos que forman un conjunto de genes denominado complejo mayor de histocompatibilidad (CMH). Los genes del CMH existen en los tejidos de la mayoría de los organismos y actúan como antígenos ante la presencia de organismos incompatibles. Los antígenos provocan la creación de anticuerpos por parte del sistema inmunológico de organismos incompatibles. En los seres humanos, el CMH se conoce como el sistema de antígenos leucocitarios humanos (HLA, por sus siglas en inglés). Dado que el coral no tiene un HLA, el sistema inmunológico humano lo trata como un organismo extraño y lo ataca.

Cuando sufre alguna lesión, su cuerpo activa, recluta y aumenta la producción de leucocitos (glóbulos blancos). Cuando parte del material del coral permanece dentro la herida, esta producción de leucocitos contribuye a la acumulación de pus que puede producirse en el lugar de la herida y promueve la eliminación de material extraño. Si el cuerpo no puede eliminar y disolver este material (como el coral, por ejemplo), encapsulará la sustancia con estas células inmunitarias, y de este modo se formará un granuloma. Si esto sucede, podrá sentir un bulto debajo de la piel donde se formó el granuloma. Normalmente un granuloma se reabsorbe en un tiempo, se abre espontáneamente en la piel y descarga su material, o es drenado quirúrgicamente por un doctor.

De producirse este tipo de lesión, controle si se observa alguna infección (que se manifiesta como enrojecimiento, hinchazón, calor y dolor), pero puede estar tranquilo de que ningún coral estará creciendo debajo de su piel.

— Niles Clarke, EMT, DMT, y Matías Nochetto, MD


© Alert Diver — 2do Trimestre 2013


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