DAN Medical Frequently Asked Questions

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Sea cuidadoso con los Oídos

Una lesión aparentemente leve puede provocar síntomas graves.La buceadora era una mujer de 36 años de edad que había realizado cuatro buceos en los dos meses posteriores a su certificación. Se encontraba físicamente en forma, y en buen estado general de salud, pero reportó haber tenido una dificultad intermitente para compensar durante sus buceos de certificación.Un sábado de junio, la buceadora realizó una serie de tres buceos a una profundidad máxima de 64 pies /19 mts. en una cantera de agua dulce. Sus tiempos de fondo se encontraban dentro de los límites de no descompresión de su computadora, y había realizado un intervalo en superficie mínimo de una hora entre cada buceo. Su último buceo del día fue de 45 minutos a 45 pies /13.5 mts. Informó problemas en la compensación durante su primer descenso y una dificultad mayor en los descensos subsecuentes. No se quejó de dolor o algún otro síntoma significativo, pero sí informó una sensación de "oído tapado" en su oído izquierdo. No buceó durante los dos días siguientes, y la sensación de oído tapado disminuyó pero no se solucionó completamente.

Luego de dos días, la buceadora creyó que podría compensar de manera efectiva a pesar de la sensación de oído tapado, y decidió volver a bucear en el mismo lugar. Desafortunadamente, esta vez, la compensación se hizo difícil e incómoda a medida que descendía. La incomodidad persistió hasta la profundidad máxima de 55 pies /16.5 mts. Continuó buceando durante alrededor de 20 minutos, pero cuando ya no pudo tolerar la incomodidad, le aviso a su compañero e iniciaron su ascenso. Alrededor de los 20 pies / 6 mts. la incomodidad se intensificó hasta transformarse en dolor. Este molesto dolor, combinado con su falta de experiencia, hicieron que fallara al ventear su chaleco compensador (BCD), y realizó un ascenso no controlado hacia la superficie, durante el cual el dolor se incrementó dramáticamente.

No había realizado la parada de seguridad, de modo que ella y su compañero intentaron descender hasta los 15 pies / 5mts. para llevar a cabo la parada que habían omitido. Mientras descendían ella no pudo compensar, e hizo un intento forzado a aproximadamente 10 pies/ 3 mts. Informó sentir y oír un "estallido", y el dolor de sus oídos realmente se agudizó. La buceadora abortó el descenso y trató de volver a la superficie de manera segura, pero requirió asistencia al llegar a la costa. Una vez allí, se la vio desconcertada e incapaz de caminar sin ayuda. Además sentía muchas náuseas y vomitó varias veces. No podía tolerar permanecer recostada ni realizar cualquier movimiento de cabeza, ambas cosas le provocaban náusea y vómito. El compañero de buceo llamó al servicio de emergencia médica (SEM), que llegó poco después y la transportó al hospital local.Luego de examinarla, el doctor observó que padecía de nistagmo (movimientos rápidos e involuntarios del ojo) además de la náusea y el vértigo que informaba. También se quejaba de audición disminuida y una continua sensación de bloqueo en su oído izquierdo. El examen de sus oídos reveló un leve enrojecimiento de la membrana timpánica derecha (tímpano) sin otras anormalidades. La membrana timpánica izquierda, sin embargo, se encontraba marcadamente roja e inflamada, y se observaba una acumulación de fluido y sangre detrás de la misma. Estos signos indicaban una lesión en el oído medio, pero sus síntomas señalaban algo más grave. El médico contactó a DAN® para una consulta.

Basado en la dificultad de la buceadora para compensar, sus perfiles de buceo relativamente conservadores, y sus esfuerzos por hacerlo, algún tipo de barotrauma de oído fue la explicación más probable para sus síntomas. La gravedad de los mismos parecía indicar barotrauma de oído interno además del de oído medio. Barotrauma de oído interno significa que existe una perforación de las ventanas redonda u oval, ambas membranas del oído interno. La lesión, generalmente, se trata con reposo, en cama, con la cabeza elevada, evitando realizar algunos movimientos como el de inclinarse para levantar algo o realizar esfuerzos, laxantes (para minimizar los esfuerzos), y medicación para aliviar la náusea. El propósito de estas terapias es darle a la membrana perforada la posibilidad de curarse, y la mayoría de los individuos se recuperan sin complicaciones u otras intervenciones, como le sucedió a esta buceadora. El barotrauma de oído medio es la lesión más común que resulta del buceo. Es la consecuencia de un equilibrio de presión inadecuado entre el oído medio y la presión ambiente exterior. Durante el descenso la trompa de Eustaquio, que normalmente está cerrada, puede no abrirse si el buzo no realiza intentos efectivos para compensar, o si sufre de congestión. La dificultad para abrir la trompa de Eustaquio puede crear presión negativa dentro del oído medio, que luego cierra la trompa y puede llevar fluido y sangre desde los tejidos suaves que la rodean hacia el espacio del oído medio. Todos estos factores pueden dificultar aún más los subsecuentes esfuerzos por compensar. Los síntomas del barotrauma de oído medio incluyen sensación de fluido en los oídos, u oídos tapados, audición apagada, acufeno leve, mareos, y vértigo de leve a moderado.

En la etapa inicial de nuestro entrenamiento de buceo nos enseñan que nunca deberíamos bucear con congestión, resfrío, o síntomas de alergia, puesto que pueden interferir en la compensación. Los síntomas no resueltos de barotrauma de oído medio, aún los leves, también deberían considerarse razones para suspender el buceo. El fluido, la inflamación, y las trompas de Eustaquio cerradas complican la compensación y colocan a los buzos en un riesgo mayor de lesiones más graves como el barotrauma de oído interno. Los cambios de presión repentinos debidos a ascensos y descensos rápidos, o compensaciones forzadas elevan este riesgo aún más.

Recuerde, si encuentra que tiene dificultad para compensar, detenga el descenso, ascienda unos pies e intente compensar nuevamente. Si no puede hacerlo, no lo fuerce; aborte el buceo. Ni las lesiones del oído medio ni las del oído interno son, intrínsecamente, peligrosas para la vida, pero la náusea, el vómito, y, especialmente, el vértigo mientras se está sumergido pueden poner al buzo en un gran riesgo, que, incluso, podría ser fatal. No se confíe cuando se trata de compensar, y no ignore las molestias en sus oídos mientras bucea. A pesar de los gastos realizados, o los planes hechos, nuestra audición y nuestras vidas son mucho más valiosas. Discontinuando el buceo tan pronto como aparezcan los síntomas, y permaneciendo fuera del agua hasta que se resuelvan por completo, los buzos pueden evitar las lesiones cada vez más graves y los tiempos de recuperación prolongados.Visite "Venza a la Compresión: Compense como un Profesional" en world.dan.org.


© Alert Diver — Otoño 2011


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