DAN Medical Frequently Asked Questions

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Pánico y estrés postraumático

Las consecuencias psicológicas de un accidente de buceoEl buzo era un hombre de 48 años de edad con cuatro años de experiencia en buceo y 10 buceos realizados el mes anterior. Su historia clínica incluía hipertensión y una enfermedad de reflujo gastroesofágico (ERGE) que se controlaron con medicamentos. Usaba una pastilla para dormir de venta bajo receta conforme era necesario.El buzo estaba de viaje en una popular isla hawaiana. A aproximadamente 10 minutos de haber iniciado el primer buceo la boquilla del regulador se desprendió de la segunda etapa. Pensó que la segunda etapa aún estaba en su boca, aunque sólo la boquilla había quedado en su lugar, por lo que cuando se dio cuenta de que no podía respirar supuso que la primera etapa había funcionado mal. Acababa de exhalar y estaba listo para respirar una vez más. Comenzó a entrar en pánico porque pensó que no había nadie lo suficientemente cerca como para compartir aire con él y se encontró luchando contra la tentación de inhalar agua. Había estado sin aire por unos 25 segundos cuando recordó que tenía un cilindro pony de aire de repuesto. Respiró a través de él dos o tres veces antes de poder alcanzar el octopus de su compañero.

El mantenimiento del regulador del buzo había sido realizado recientemente y este era su primer buceo desde entonces. Tenía suerte de haber adquirido el pony un año atrás; de lo contrario, las cosas podrían haber sido mucho peores. El buzo era un médico de emergencias y sabía cuáles eran las consecuencias de no estar preparado.El buzo quedo "traumado después del suceso y desde entonces" mientras lidiaba con las secuelas. Sufría de pesadillas por lo que tenía problemas para dormir y volvía a experimentar la situación de quedarse sin aire una y otra vez.El buzo tuvo un problema menor con el equipo cuando la boquilla se separó sorpresivamente de la segunda etapa. El regulador tenía un sistema de abrazadera de boquilla patentada con un cierre a rosca, y después de pensarlo bien supuso que la abrazadera no se había vuelto a colocar después de haberle dado mantenimiento al regulador. Un representante del fabricante me dijo: "su calidad ha sido comprobada a través del tiempo y no hemos tenido ningún tipo de problema con ella". Un técnico de mantenimiento de una tienda de buceo me dijo que su tienda normalmente sólo utiliza una abrazadera plástica para sujetar las boquillas a las segundas etapas como el último paso del mantenimiento de un regulador. Es posible que la abrazadera no se haya sujetado correctamente o que el técnico no haya engranado las muescas del cierre a rosca.

Si la boquilla no había sido bien sujeta a la segunda etapa del regulador, un movimiento fuerte o rápido de la cabeza pudo haber jalado la manguera del regulador lo suficientemente fuerte como para desconectar la boquilla de la segunda etapa. También es posible que si la boquilla no estaba bien conectada al regulador el buzo estuviera respirando aire y agua. Esto pudo haber provocado una exhalación forzosa para despejarla y que desconectó la boquilla completamente. Parece poco probable que una exhalación normal hubiera causado la separación porque él ya había estado buceando con ella durante aproximadamente 10 minutos sin experimentar ningún problema.

Cuando los buzos retiran su equipo después de que se le ha realizado el mantenimiento, deben inspeccionarlo y analizar el mantenimiento con el técnico que realizó el trabajo. Si este buzo hubiera inspeccionado su regulador tal vez habría comprobado que la boquilla no estaba correctamente sujeta a la segunda etapa.

El primer acontecimiento adverso que el buzo experimentó fue una aparente falla del equipo. Los reguladores de la primera y la segunda etapa presuntamente aún estaban funcionando. No intentó respirar directamente a través de la segunda etapa sin una boquilla, ni tampoco intentó respirar a través del octopus (la segunda etapa alternativa), suponiendo que tenía una.

En un estudio de más de 12.000 buzos deportivos que se llevó a cabo en el año 2000, aproximadamente el 40 por ciento de los buzos hombres y el 33 por ciento de las mujeres afirmaron haber tenido un problema con una fuga del regulador o un flujo continuo en algún momento durante su carrera de buceo.1 No obstante, sólo el 5 por ciento de los buzos hombres y el 3 por ciento de las mujeres relacionaron su primera experiencia de pánico bajo el agua con esto. La separación de la boquilla de la segunda etapa no se investigó específicamente.

El buzo pensó incorrectamente que su regulador de la primera etapa había fallado y sin pensar llegó a la conclusión de que se le había agotado el suministro de aire. La encuesta también mostró que el 40 por ciento de los buzos hombres y el 27 por ciento de las mujeres manifestaron tener "un suministro de aire escaso o agotado" durante su carrera de buceo. Sin embargo, sólo el 18 por ciento de los hombres y el 7 por ciento de las mujeres relacionaron su primera experiencia de pánico en el buceo con esa experiencia. DAN ha informado que aproximadamente el 41 por ciento de los buzos que murieron durante un buceo se habían quedado sin gas para respirar. Si bien quedarse sin aire puede ser fatal, la mayoría de los buzos puede manejar el hecho de quedarse con poco o sin aire sin que esto necesariamente resulte en un incidente.

El segundo evento adverso que se produjo fue la separación del buzo de su compañero. Pensó que no había otros buzos lo suficientemente cerca como para suministrarle aire con la urgencia que lo necesitaba. Como su compañero de buceo no se encontraba a una corta distancia, a los fines prácticos, el buzo estaba buceando por su cuenta. La fuente de aire suplementaria era un pobre sustituto de un compañero de buceo que podría haberle ofrecido un regulador que funcionara inmediatamente, además de haberlo ayudado a calmarse.

El informe del buzo que indicaba que había quedado "traumado después del suceso y desde entonces" sugiere la existencia de un trastorno de estrés postraumático (TEPT). Se enfrentó a la amenaza de muerte o una lesión grave y ha vuelto a experimentar el evento repetidamente en traumáticas pesadillas. También evitó exponerse a estímulos potencialmente inquietantes después del suceso: no ha solicitado ayuda profesional porque ha estado "demasiado ocupado" y supuestamente no ha buceado desde el incidente. También experimenta constantes emociones negativas relacionadas con el trauma y ha demostrado alteraciones negativas en la cognición y el humor con una distorsionada e insistente culpa hacia otros (por ejemplo, el técnico de mantenimiento del regulador) por causar el traumático suceso. Los signos y síntomas que manifestó se encuentran por debajo del límite para un diagnóstico de TEPT, pero aún le producen angustia y requieren ayuda, ya sea que desee retomar la práctica de buceo o no.

A lo largo de los años he ayudado a buzos con problemas como estos al trabajar con ellos en el agua o bien por teléfono o correo electrónico mediante la terapia cognitiva conductual. La terapia incluye enseñar la respiración diafragmática para relajarse (disponible sin cargo a través de www.DivePsych.com) y la exposición progresiva in vivo y la prevención de la respuesta.

Normalmente, los buzos traumatizados evitan lidiar con este tipo de problema hasta que las circunstancias los motivan a afrontarlo para poder volver a bucear. Otros abandonan el buceo y comienzan a practicar snorkeling u otras actividades que les produzcan menos ansiedad. 1. Colvard DF, Colvard LY. A study of panic in recreational divers. The Undersea Journal, 2003; Q1: 40-44.El buzo que se menciona en este artículo estaba grabando un video cuando se produjo el incidente. Mire el video.


© Alert Diver — 2do Trimestre 2014


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