DAN Medical Frequently Asked Questions

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Diagnóstico previo al tratamiento

El buceador era un hombre de 58 años con más de 400 buceos. En su historial médico figuraba hipertensión arterial como su única condición médica conocida, la cual reportaba era controlada adecuadamente sólo con medicamentos. Su estado general de salud era bueno y estaba razonablemente en forma. El buceador realizó sólo un buceo embarcado, en aguas calmas y templadas (27°C), a una profundidad de 24 metros por 30 minutos con aire. Ni él ni sus compañeros tuvieron problemas durante el buceo, y realizaron una parada de seguridad de 3 minutos a 5 metros. Luego de llegar a la superficie, regresaron al barco y comenzaron a desequiparse.

A los cinco minutos de subir al barco, el buceador perdió la consciencia y colapsó en la cubierta. Sus compañeros verificaron que tenía pulso y que podía respirar por sí mismo. El equipo de oxígeno de emergencia no estaba disponible en el barco y sus dos compañeros levantaron el ancla y se dirigieron a la costa. Cuando estaban en camino, uno de ellos llamó al 911. El viaje de regreso al muelle les tomó quince minutos y al llegar una ambulancia ya los estaba esperando. Luego de amarrar el barco, sus compañeros se dirigieron al hospital, escasos minutos detrás de la ambulancia. Cuando sus compañeros llegaron, el personal del departamento de emergencias estaba valorando al paciente. Sólo respondía al dolor y su fuerza en el lado derecho de su cuerpo había disminuido significativamente en comparación a su lado izquierdo. Su pupila izquierda estaba dilatada de manera normal y reaccionaba a la luz según lo esperado; su pupila derecha en cambio estaba sumamente dilatada, y con una respuesta letárgica ante la luz. Su pulso era fuerte y regular, inicialmente su respiración no requería asistencia, pero luego de un corto período de tiempo su respiración se hizo más superficial, más débil, y menos regular. Cuando sus compañeros preguntaron por la condición de su amigo, fueron informados que él estaba siendo trasladado a radiología para una tomografía computada de cerebro.

Sus compañeros de buceo se fastidiaron mucho al saber que su amigo no se dirigía a la cámara hiperbárica. Ellos estaban muy preocupados pensando que su amigo hubiera sufrido una embolia arterial gaseosa (EAG), por lo que se opusieron con la decisión médica de realizarle una tomografía computada en lugar de llevarlo inmediatamente a la cámara hiperbárica. Ambos compañeros, independientemente, se contactaron con DAN. Cada uno por su lado, ambos expresaron su preocupación acerca de la pérdida de tiempo, pero ambos paramédicos de DAN les explicaron por qué realizar una tomografía computada era prudente. A pesar de la convicción de los compañeros que su amigo había sufrido una embolia arterial gaseosa, lo mejor que se pudo haber hecho con ese paciente era asegurarse que su condición no tuviera otra causa. A pesar los intentos de los paramédicos de asegurarles que se estaba haciendo lo correcto, aquellas explicaciones no ayudaron a los amigos del paciente a controlar sus miedos. Los dos insistieron en que DAN debían hablar con el médico tratante para explicarle que el tratamiento en la cámara hiperbárica era lo más importante. Nuevamente el personal de DAN coincidió que podía ser posible una embolia arterial gaseosa, pero reiteraron que debían ser descartadas otras causas.La tomografía computada de la cabeza mostraba un sangrado en el cerebro — accidente cerebrovascular hemorrágico — debido a la perforación de la arteria cerebral, por lo que el buceador fue llevado inmediatamente al quirófano. Durante la cirugía, se le encontró un aneurisma sangrante (aneurisma es una dilatación patológica de una arteria que supone una debilidad estructural que la hace propensa a un estallido y un sangrado profuso). Los aneurismas pueden ser congénitos o ser el resultado de una hipertensión arterial no tratada de larga data.

Luego de una reparación efectiva, el paciente fue llevado a la unidad de terapia intensiva. El sangrado inicial causó inflamación en el cerebro, el cual se resolvió durante las dos semanas siguientes. Durante este período el paciente recuperó la consciencia, mantuvo una condición estable y comenzó recuperar la fuerza que había perdido en el lado derecho del cuerpo. Posteriormente fue transferido de la unidad de cuidados intensivos a un centro de rehabilitación, donde pasó los siguientes tres meses con terapia de rehabilitación física y ocupacional. Durante esos tres meses, el paciente recuperó suficientes funciones básicas como para poder continuar con su recuperación en su hogar. A las seis semanas de continuar con su recuperación en su hogar, todas sus deficiencias fueron resueltas completamente.El accidente cardiovascular es la tercera causa de muerte y es la principal causa de discapacidad a largo plazo en los Estados Unidos de América. Lo mismo aplica para la gran mayoría de los países del mundo occidental. Mientras que la embolia arterial gaseosa fue ciertamente considerada en este caso, la prioridad era determinar la presencia o la ausencia de un accidente cerebro-vascular (o ACV). Mientras que algunos médicos clínicos tienen vasta experiencia en medicina del buceo, las enfermedades disbáricas son poco frecuentes y a veces son un diagnóstico de descarte, lo que significa que se suele llegar a esa conclusión cuando se han descartado todas los otros diagnósticos diferenciales. Debido a la falta de una clara acción desencadenante como podría haber sido un ascenso rápido, o el mantener la respiración durante un ascenso, la necesidad de analizar todas las posibles explicaciones alternativas para los síntomas de este buceador fue crucial a la hora de arribar al diagnóstico certero. Cabe aclarar también que es muy poco común que el buceo contribuya con la ruptura de un aneurisma.

Es muy importante reconocer que no todos los signos o síntomas posteriores a una inmersión necesariamente implican un accidente de buceo. Como nos demuestra este caso, los signos y síntomas que podrían sugerir una enfermedad disbárica pueden, de hecho ser el resultado de una etiología totalmente diferente. A pesar de la fuerte sospecha de una embolia arterial gaseosa en este caso, el médico tratante apropiadamente evaluó todas las posibilidades y consideró prioritario descartar un ACV, la causa más grave y más probable que explicaría un debilitamiento unilateral del cuerpo tan repentino, con dilatación de pupilas y deterioro súbito del nivel de consciencia.

DAN recibe consultas de departamentos de emergencia con frecuencia, y proveemos consultoría en medicina del buceo para ayudar a los clínicos a realizar un diagnóstico acertado y preciso. DAN está siempre listo para para ayudar tanto a los buceadores con síntomas y a sus compañeros, como así también a los profesionales de la salud que los atienden. Mientras que un tratamiento rápido de la enfermedad disbárica es el objetivo principal, muchas veces es necesario descartar otros diagnósticos diferenciales mucho más graves. En este caso retrasar la cirugía con un tratamiento hiperbárico por 5 o más horas podría haber producido un daño neurológico irreversible. A fin de cuentas, el objetivo de la práctica médica es aplicar un criterio diagnóstico cuidadoso que se vincule a los síntomas presentes y que determine y dicte el tratamiento más apropiado.


© Alert Diver — 4to Trimestre 2012


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