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Abandonado en el mar

El buzo era un hombre de 45 años de edad que comenzó a bucear en el año 2000 y obtuvo certificaciones como buzo avanzado de aguas abiertas, buzo con Nitrox y buzo con traje seco en 2007. Había realizado un total de 52 buceos, cuya mayoría había sido en el océano. Antes del incidente no había buceado durante ocho años pero recientemente había realizado dos clases de actualización de habilidades y flotabilidad en el lugar del incidente: una fue justo antes del incidente y la otra en el transcurso del año anterior.El buzo había alquilado todo su equipo y reservado un buceo matutino desde una embarcación al que le seguiría un buceo desde la costa. Cuando el grupo se reunió en la tienda de buceo, el mar parecía tranquilo, el pronóstico indicaba un día claro y soleado y la temperatura del agua era de unos 27°C (80°F).

El grupo de buceo estaba integrado por el buzo, dos buceadoras y un guía. Los tres clientes estaban usando trajes de neopreno completos y el guía un traje corto con capucha. Prepararon su equipo y recibieron el informe de seguridad en la tienda antes de dirigirse a la embarcación. El plan era descender hacia el arrecife y ascender gradualmente a medida que el buceo avanzara. El lugar se encontraba a unos 805 metros (media milla) de la costa y el viaje en barco duró entre 10 y 15 minutos. El buzo inició el buceo con 2.800 psi en su tanque.

Los buzos descendieron hasta la profundidad planificada y nadaron hacia el arrecife. Al cabo de un rato el buzo informó al guía, según lo previsto, que su suministro de gas había descendido a 1.500 psi. Nadaron un poco más hasta que le hizo una señal para indicar que su aire había descendido a 700 psi. Ascendieron y realizaron una parada de seguridad de cinco minutos, durante la cual el guía lanzó una boya vertical de seguridad.

En la superficie no había ninguna embarcación a la vista. Los buzos pensaron que probablemente serían recogidos tras unos pocos minutos. Inflaron sus chalecos compensadores y se relajaron. Estaba un poco fresco y el mar comenzó a alborotarse un poco. Después de quizás 30 a 60 minutos, el buzo pudo ver el puente superior de un barco de pesca deportiva cerca de la costa que se desplazaba de norte a sur y luego de sur a norte. Sobre la base de la altura del puente de la embarcación y la relativa calma del mar, los buzos esperaban que podrían verlos con facilidad. Ninguno de ellos tenía un espejo de señalización. El barco siguió dirigiéndose hacia el norte, y luego lo perdieron de vista.

Tiempo después, vieron un avión de pasajeros de un solo motor con múltiples ventanas. Agitaron los brazos y su única boya vertical de seguridad pero no lograron ningún resultado. El avión no se desvió de su trayectoria.

Las olas impulsadas por el viento alcanzaban los 60 a 90 centímetros (2 a 3 pies) con algunas ocasionales de 1,2 metros (4 pies), lo que hizo que los buzos tragaran grandes cantidades de agua de mar. Ninguno de los buzos tenía un snorkel. El guía sugirió que el grupo nadara hasta la costa para compensar al menos algo de la desviación mar adentro. Los buzos aletearon a un ritmo sostenible durante un tiempo prolongado. Soltaron el lastre y eventualmente los tanques, con excepción del guía, que se había quitado el chaleco, lo había inflado al máximo y estaba apoyado sobre él. En un momento el guía pidió a todos que se tomaran de las manos y nadaran hacia atrás al unísono, tirando unos de otros conforme fuera necesario, ya que la energía de cada buzo variaba con el paso del tiempo.

A las 3 de la tarde, tras cuatro horas en el agua, los buzos comenzaron a preocuparse por la caída de la noche. La puesta del sol estaba programada para las 6:50 de la tarde y nadie tenía una luz ni una linterna. Su único consuelo era que estaba previsto que el viento se calmaría al anochecer.

A aproximadamente las 3:45 de la tarde, el guía identificó una pequeña embarcación. Los miembros del grupo agitaron la boya, gritaron e hicieron sonar un silbato con todas sus fuerzas, pero el silbato no tuvo eficacia para dar una señal a una embarcación a barlovento en la brisa. La embarcación no los vio ni los escuchó y emprendió su regreso a la costa. Finalmente, regresó para otra etapa de la búsqueda, encontró a los buzos y los subió a bordo. A estas alturas se encontraban a 5 o 6 km (3 o 4 millas de la costa.Alrededor del 80 por ciento de los buzos deportivos estadounidenses realizan menos de ocho buceos al año. Este buzo puede ser el típico buzo de "vacaciones": alquila la menor cantidad posible de equipo de buceo y confía en que otros garanticen su seguridad. Como se puede ver en este incidente, nuestras vidas pueden estar en juego. Este buzo ahora tiene la intención de asumir más responsabilidad por sí mismo.

Durante esta mala experiencia, si alguno de los buzos hubiera tenido un espejo de señalización, que es una herramienta pequeña, liviana y simple (como se muestra en la foto), probablemente podrían haber atraído la atención de una embarcación que pasara por allí mucho antes. Para hacer una seña a una embarcación, simplemente extienda un brazo y haga una seña con el pulgar hacia arriba, alineando el pulgar con el barco (o el avión) al que desea darle una señal. Con la otra mano, sostenga el espejo frente a sus ojos y mire a través del orificio en el medio a la altura del pulgar. Agite el espejo; cuando vea que la luz del sol destella sobre su pulgar, sabrá que está dirigiendo la señal a la embarcación o el avión.

Las luces de buceo modernas, pequeñas y manuales son bastante potentes, incluso en comparación con aquellas fabricadas hace cinco o 10 años. Todos los buzos deben llevar un tubo de señalización, también conocido como boya de superficie o boya vertical de seguridad. Nunca se aventure en el mar si no tiene una. Si lleva un tubo de seguridad y una luz de buceo potente, durante la noche puede colocar la luz dentro de la parte inferior del tubo para iluminar todo el tubo como si fuera un sable láser de Star Wars gigante.

Muchos buzos también llevan un carrete de hilo de nylon, lo que permite lanzar el tubo de señalización antes del ascenso. Los buzos pueden enrollar el hilo hasta los 4,6 metros (15 pies) para realizar una parada de seguridad y quedar colgando debajo del tubo. Esto indica a los miembros de la tripulación a bordo de la embarcación de buceo (así como también a otros barcos que estén en el área) el lugar donde los buzos están realizando paradas de seguridad y les permite mantener un registro de la ubicación de los buzos si se están desplazando a la deriva. Los carretes también pueden ser útiles si un buzo queda atrapado en una corriente leve y desea permanecer en el lugar. En una emergencia como fue el caso de este incidente, puede atar el carrete a un cinturón de lastre o lastre integrado y colocar el lastre sobre el lecho marino. Tener una línea al menos tres veces más larga que la profundidad del agua puede reducir el rebote del lastre en el fondo.

Incluso si tiene pensado alquilar equipo de buceo, DAN® recomienda llevar su propio equipo de señalización de emergencia en caso de que se encuentre a la deriva, con la esperanza de ser encontrado antes de la puesta del sol.

NOTA: en la actualidad, DAN está realizando un estudio para comprender mejor por qué los buzos son abandonados en el mar; compartiremos los resultados en cuanto se encuentren disponibles.

© Alert Diver — 3er Trimestre 2017


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